Tendencia al magnicidio

“Es fácil disparar, lanzar una bomba contra un hombre en la oscuridad, pero es difícil ponerse frente a frente de día y desafiarlo. Uno puede estar dispuesto a usar secretamente la violencia contra un hombre que tiene poder, pero acobardarse en su presencia. La violencia puede exigir cierto valor físico, pero no tiene valor moral”, Mahatma Gandhi (1869-1948), pacifista e hinduista. Murió asesinado por un ultraderechista, de tres disparos a quemarropa y a las cinco de la tarde.

El peor lugar

El peor lugar del mundo está dentro
de tu cabeza cuando no te soportas.
Te veo echar humo por las orejas
te recriminas, te sientes culpable
a punto de llorar ¿¡y todo por qué!?

Debes distinguir tus verdaderas culpas
de todo ese miedo que vuelca en ti
la fe de los borregos, ¡no seas rebaño!

Hay un lugar para ser fuerte y es este
hay un momento para perder el miedo
y es ahora, ¡no te excuses en dudas!

Ya puedes crear una atmósfera adecuada
llena tu mente de ordenado feng shui
para vivir en paz contigo el resto de tu vida.

Los tres golpes de la Transición

En 1978, el mismo año en que se aprobó la Constitución, se abortó un intento de golpe de estado. Entre otros, participó Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil. El plan era ocupar La Moncloa con 200 policías y secuestrar al presidente Adolfo Suárez mientras Juan Carlos I viajaba por el extranjero.

En 1981 tuvo lugar el 23-F, una fuerza de guardias civiles dirigidos por Tejero ocupó el Congreso de los Diputados. El golpe falló, su principal apoyo fue el capitán general de Valencia, Jaime Milans del Bosch. En octubre de 1982 y desde la cárcel, Milans participó en un nuevo plan de golpe previsto para la víspera de las Elecciones Generales que ganó el PSOE, debían intervenir comandos y helicópteros.

Todos los mundos flotantes

Recuerdo mi paso errático por tantos y tantos paisajes supendidos entre las estrellas de todas las galaxias, recuerdo una fuerza entretejiéndolos a la que me aferraba para darme un nuevo impulso. Quería recorrerlo todo, descubrirlo todo, saberlo todo. Mi curiosidad era tan desmesurada como mi inocencia.

Recuerdo que intentaba imaginar a quién me encontraría por el camino, todas esas razas dispersas por el vacío en mundos misteriosos y fascinantes; unos más desarrollados, otros menos. Quería comunicarme en armonía, ser un verdadero embajador planetario, sellar pactos de amistad y colaboración.

Quería dar forma a una hermandad galáctica en la que participara hasta la última criatura disponible. Y entonces sonó el despertador y una vez más interrumpió mis aspiraciones. ¡Qué fáciles son de romper los sueños!

Escalada de hostilidad

En los conflictos a veces se van enlazando actos cada vez más duros de los dos bandos en pugna, a una amenaza pequeña se responde con otra mayor y así sucesivamente. A eso se le llama ‘escalada’ y lo vivimos ahora en nuestra sociedad. Ese agravamiento de la situación puede llegar a degenerar en un estallido.

Para evitarlo, ambas partes deben negociar con la participación de un mediador aceptado, y estar dispuestas a ceder en algunos aspectos, si no, no se avanza. La resolución del conflicto se alcanza cuando se abordan directamente las causas que lo originaron y se enmiendan. Durante el proceso hay que suspender los ataques y la propaganda contra el adversario, para evitar nuevas ofensas. Y eso es lo que tenemos por delante.

Piernas cruzadas

En febrero de 2011 una senadora propuso realizar una huelga de sexo, según la cual, las mujeres debían negarse a mantener relaciones sexuales con sus parejas hasta que se formase Gobierno, pues Bélgica llevaba 241 días sin un ejecutivo electo.

Este tipo de protesta se ha empleado muchas veces: Togo (2012), Filipinas (2011), Kenia (2009), Turquía (2009), Colombia (2006 y 2011), Liberia (2003)… Siempre han sido mujeres las que han empleado esta medida de presión, y siempre para forzar la resolución de un conflicto encallado.

Actitud zulú

“Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”, Desmond Tutu.

El ubuntu es una actitud mental prevaleciente entre los nativos del extremo sur de África, surge del dicho popular «umuntu, nigumuntu, nagamuntu», que en zulú significa «una persona es una persona a causa de los demás”. El concepto está conectado con otros similares de la América precolombina y, en occidente, con el principio anarquista del apoyo mutuo.

Féretro abierto

En julio de 1958, en Madrid, José Mª Jarabo Pérez-Morris cometió un múltiple asesinato. Las víctimas fueron dos prestamistas, que le reclamaban ingentes cantidades de dinero por una joya empeñada y una carta de amor que le exigieron como garantía, así como la esposa de uno de ellos, que estaba embarazada, y la sirvienta.

Era un crimen de ‘señorito’, y se decía que si no hubiese asesinado a las dos mujeres nunca le hubiesen aplicado el garrote vil. Cuando trasladaban el ataúd al cementerio de la Almudena, donde había mucha expectación, se extendió el rumor de que no era Jarabo quien estaba dentro y el comisario que dirigió la investigación lo hizo abrir a punta de pistola para comprobarlo.

La probabilidad divina

A la creencia absoluta en dios se le podría asignar un porcentaje del 100%. Por contra, al ateísmo le correspondería un 0%. ¿Qué hay entre ambos extremos? Algunos teóricos afirman que en esa amplia franja se extiende el agnosticismo.

La postura más complicada sería la del 50%, que asigna las mismas posibilidades de que exista una deidad que dirige nuestras vidas que de que no, una imparcialidad inestable. Por tanto, quien está en uno u otro extremo no merece el calificativo de creyente porque tiene certeza de su opción, todo lo demás es duda y suposición. Busca tu propio porcentaje.

Titánico

La fuerza de mi vida sostengo
con el más colosal empeño
por desarrollar el embrión.
Y siempre unidas mantengo
todas las piezas desordenadas
de un sueño automático denso.

A veces el sentimiento se pierde
otras como pesadilla se cierne
a todo eso que en el momento
y sin fingido aviso, súbito sucede,
cuando cruzo el umbral en secreto
como sin llegar a levantar el vuelo
o alcanzar a dar aire a un grito.

A %d blogueros les gusta esto: