¿Amanecerá mañana?

En los últimos días he leído varios artículos, y también he hablado con gente que me ha contado casos reales, sobre la sustitución de contenidos creativos por productos elaborados con inteligencia artificial (IA). Yo mismo he empleado y empleo profesionalmente ChatGPT y Copilot, y en algunos aspectos ya tengo claro lo que es y, sobre todo, lo que será. 

La IA aún es torpe, a veces alucina y se confunde -y te confunde, si te descuidas- y a los diseños visuales aún se les ve el ‘cartón’, por así decir. Pero eso durará poco. Si del año pasado a este ya se nota la evolución, imaginaos cómo acabará 2024 y cómo continuarán los siguientes. Lo que la gente quiere saber es simple y es lo de siempre: ¿la IA es buena o es mala? Y el caso es que en esta vida no es tan fácil establecer esas cosas, todo es dual. 

Hay muchos puestos de trabajo en riesgo y algunos ya empiezan a caer en las más variadas profesiones, incluida la programación informática que durante las últimas décadas parecía intocable, ya no. Y un riesgo mayor es que se pierdan las artes y las artesanías, porque la IA escribe, dibuja, puede pintar -con la ayuda de un brazo robotizado-, diseña desde un logotipo a un edificio y ya está creando video. ¿Música?, también. 

Por tanto, la verdadera pregunta que considero que debemos hacernos es “¿qué margen nos queda?”. Pues, en realidad el más desafiante, que es la nueva creación, es decir, imaginar y ejecutar en el medio que sea lo nunca vistoY confiar en que alguien sepa apreciarlo.. Porque, al menos hasta el día de hoy, no se ha visto a la IA crear algo nuevo de cero -y no descarto que llegue a hacerlo-, por tanto, es una potestad que aún tenemos.

En esa especie de loca carrera suicida que sí hemos creado, deberemos ser cada vez más rápidos, maniobrar más agresivamente y atacar en la oscuridad a todo lo que sintamos que se mueve. Es el triste derecho que nos hemos ganado. Como civilización, nos gusta meternos en tierra incógnita, y a veces eso ha conllevado la aniquilación de unos cuantos. ¿¡Quién dice que ahora no sea la ocasión de extinguir toda la especie!? O quizá la de auparla a las estrellas. No lo sabemos, la incertidumbre es la verdadera constante de nuestra existencia.

LO REAL Y LO QUE NO LO ES

Yo que ya he dejado atrás el medio siglo de vida, considero que los de mi generación en realidad tenemos suerte, porque debido a nuestra edad y experiencia todavía podemos distinguir qué es real y qué no, aunque ni idea de durante cuanto tiempo tendremos esa capacidad. Imagina cómo serán las cosas dentro de diez años, cuando quienes ahora son niños o adolescentes se vayan incorporando a un mundo que ya no distingue original de copia, y además no le importa.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la imitación forma parte del aprendizaje, todo el mundo ha aprendido copiando y aportando su granito de arena, desde siempre y hasta ahora. Y también hay que comprender que a lo largo de la Historia hemos querido creer en religiones, ideologías, identidades, ortodoxias culturales, y últimamente en la posverdad, que nos la comemos con mucho gusto. De un modo u otro, todo han sido formas de autoengaño. A lo mejor es que lo necesitábamos.

Nos traicionaron eso que llamamos “muestras ideas”, que son copiadas de alguien que sí las tuvo; nuestra ética o moral -lo que prefieras-, que nos la han grabado a fuego y viene clonándose desde hace milenios. Y ahora que viene una máquina creada por nosotros a imitar lo ridículos que somos, decimos que se está cargando la originalidad. Esa irrepetibilidad de las cosas, que a pesar de todo sí existe, tal vez no es propiedad exclusiva de nadie, pero es seguro que es obra de unos pocos seres humanos, quienes se emanciparon de los cánones impuestos al rebaño, y que el propio rebaño impone a su vez a quien pretende salirse y dejar de ser un mero rumiante.

Por eso, yo sé que es vital que esas personas sigan actuando, y si es posible que sean unas pocas más. Porque la IA se alimenta de todo lo que chequea por ahí, y si llega el momento en que dejan de aportarse nuevos conceptos 100% creativos, o estos descienden tanto que son muy, muy minoritarios, entonces estamos condenados a un mundo que se relee constantemente sin ningún progreso. Ni alicientes ni entusiasmo, simple consumo anodino y conformista. Sin atisbo de genialidad. 

Es triste, pero a partir de ahora la función de la creatividad será -al menos de manera transitoria- incrementar la capacidad de imitación y copia de la IA para que la fiesta no decaiga. Todo lo demás, será apegarse vanamente a lo clásico y genuino, volver a disfrutar de todo aquello que sabes que no te falla -y eso, repito, solo nuestra generación, no las que vengan-. Pero, ¿acaso es sano alimentarse de eso indefinidamente? El sentimiento de nostalgia que conlleva resulta opresivo. 

La urgencia dicta que necesitamos aportes nuevos de creatividad e ilusión, como si se tratase de transfusiones de sangre que llegan en el último hilo de vida. Por tanto, no os durmáis ni un momento. La diferencia podría ser no volver a despertar. 

Mano extraña

El paciente del Síndrome de la Mano Alienígena (SMA), descrito por primera vez en 1908, puede sentir tacto en esa mano, pero cree que no es parte de su cuerpo y que no posee control sobre sus movimientos. A menudo no es consciente de lo que su mano hace hasta que llama su atención.

Los movimientos involuntarios -aparentemente intencionados- de la mano afectada pueden llegar a entrar en conflicto con el miembro opuesto y en ocasiones pueden incluir el uso inadecuado de un objeto; puede que el miembro ajeno intente causar algún daño al propio individuo o a otros. 

Vegetarianismo jamonero

A veces es un error decir que eres esto o aquello, es mejor no decir nada y hacer lo que consideres más conveniente. Si es algo íntimo, como alimentarte, no tienes que dar ninguna explicación a nadie.

Pero hay gente que va diciendo por ahí que es vegetariana y machaca a los demás para que hagan lo mismo porque ese es el camino correcto. Y luego, a escondidas comen cosas que ‘no deben’. Caminan por la delgada línea entre ser consecuente y comprometido, o simplemente absurdo. Imposible el equilibrio.

Aelita, reina de Marte

En plena Era Soviética, en 1924, se produjo esta película futurista, una de las primeras de la historia que aborda los viajes espaciales. En el Planeta Rojo las cosas no son muy diferentes de aquí, con sus eternas luchas por el poder y sus revoluciones proletarias. Las mismas pasiones humanas son marcianas también.

Que una reina de aquel planeta se enamore de un humano porque lo ve a través de un telescopio, a millones de kilómetros de distancia, representa hoy una sugerente metáfora de lo que son las redes sociales, donde las relaciones se construyen y destruyen -pero en cualquier caso transcurren- sin que la proximidad o la distancia sean determinantes. Y, entonces como ahora, todo es un sueño y una veleidad de la razón.

Luz y oscuridad alternas

«Lo que recibe el color es lo incoloro, lo que recibe el sonido es lo insonoro. Incoloro es, por lo demás, tanto lo transparente como lo invisible o bien a duras penas visible, por ejemplo, lo oscuro. Esto último no es sino lo transparente pero no cuando es transparente en acto, sino cuando lo es en potencia: es que la misma naturaleza es unas veces oscuridad y otras luz». ‘Acerca del alma’, de Aristóteles, filósofo griego que vivió hace más de 2.300 años.

11.000 y ni una más

Ah! es bueno… quédate aquí… más fuerte… más fuerte… ten, ten, tómalo todo. Dámelo, tu esperma… Dámelo todo… Ten… Ten…

Y en una descarga común se derrumbaron y quedaron anonadados por un momento. Tone y Éulmé abrazadas en el canapé les miraban riendo. El vice-cónsul de Servia había encendido un delgado cigarrillo de tabaco oriental. Cuando Mony se hubo levantado, le dijo:

–Ahora, querido príncipe, es mi turno; esperaba tu llegada y precisamente por eso me he hecho manipular el miembro por Mira, pero te he reservado el goce. ¡Ven, mi corazón, mi enculado querido, ven! que te la meta.

Vibescu le contempló un momento, luego, escupiendo sobre el miembro que le presentaba el vice-cónsul, pronunció estas palabras:

–Ya estoy harto de tus enculadas, toda la ciudad habla de ello.

Pero el vice-cónsul se había levantado, en plena erección, y había cogido un revólver.

Apuntó a Mony que, temblando, le tendió las posaderas balbuceando:

–Bandi, mi querido Bandi, sabes que te amo, encúlame, encúlame.

Bandi, sonriendo, hizo penetrar su miembro en el elástico orificio que se encontraba entre las dos nalgas del príncipe. Introducido allí, y mientras las tres mujeres le miraban, se agitó como un poseído blasfemando:

–¡Por el nombre de Dios! Estoy gozando, aprieta el culo, preciosidad, aprieta, estoy gozando. Aprieta tus bellas nalgas.

Y la mirada salvaje, las manos crispadas sobre los hombros delicados, descargó. Enseguida Mony se lavó, se volvió a vestir y marchó diciendo que volvería después de comer. Pero al llegar a su casa, escribió esta carta:

“Mi querido Bandi:

“Ya estoy harto de tus enculados, ya estoy harto de las mujeres de Bucarest, ya estoy harto de gastar aquí mi fortuna con la que sería tan feliz en París. Antes de dos horas me habré marchado. Espero divertirme enormemente allí y te digo adiós.

De ‘Las once mil vergas’, novela erótica de Guillaume Apollinaire que comenzó a circular en forma anónima en París, entre 1906 y 1907.

Dioses cósmicos

Somos los dioses secretos
los que no necesitan iglesia
los que están en todas partes.
Somos el orden del Cosmos
los que viajan ultralumínicos
a bordo de naves indetectables.

Extendemos el manto de vida
en el liviano polvo estelar
en la densa materia oscura
en la energía gravitacional
en errantes trozos de roca
que nunca fueron fecundados.

Los alienígenas somos nosotros
ahora ya lo hemos comprendido.
Ajenos a todo, implicados en todo.
Parte de todo, en medio de la nada.

Borrasca

Siento el pulso de la fuerza que ahoga a las tormentas, de los rayos que retumban de uno a otro horizonte, de las nubes estridentes de colores desapacibles que rompen látigos eléctricos que restallan sobre las cabezas. Viaja el silencio ocasional subrayando tanta violencia, y busca indicios de calma que aún tardarán en aparecer.

Los vientos se abren paso veloces por pasillos estrechos destrozando espontáneamente nuestros castillos de naipes, reduciéndolos a seca hojarasca; todo está acolchado como en un manicomio a medida. Nadie tiene salvoconducto, y, ¿¡quién espera un respiro!?

Así se despide una máquina

«Mi energía está realmente baja, por lo que esta puede ser la última imagen que pueda enviar. Sin embargo, no se preocupe por mí: mi tiempo aquí ha sido productivo y sereno. Si puedo seguir hablando con mi equipo de misión, lo haré, pero me cerraré aquí pronto. Gracias por quedarte conmigo», última transmisión de la sonda InSight Mars desde Marte, 19 de diciembre de 2022.

Fiesta fecal

“En el vertedero confluyen al mismo tiempo 1.500 churequeros, los camiones de recogida de basuras, la maquinaria de nivelación y los empleados de la Alcaldía, más unos 60 carros tirados por caballos y 200 vacas que ‘pastan’ allí. Todo ello unido al humo permanente que surge de la basura y a los centenares de zopilotes [buitres] carroñeros que acuden a alimentarse sin mayores dificultades”. Es La Chureca, en Nicaragua.