Millones de murallas ceden ante su peso y se abalanzan sobre nosotros. Cruda sensación que hay quien reproduce con la ayuda de algunos aparatos.
Para tus oídos se ofrece una síntesis de lo que va a suceder. Nada que ver con la tranquilidad que desean los muertos, que esto es vida al máximo en el último momento.
Recuerda brevemente todos aquellos sonidos aplastados y repetidos que quisieras que volvieran a suceder.
Ahora dime; nunca fuiste más feliz que al poder gozar de tus sentidos, la bienvenida a la vida fue poder saturarte de ellos.
Por eso sáciate mientras puedas de ruido. Para ello deja fluir tu sentimiento más esencial, verás que lo fatal aún no ha ocurrido, las murallas que caen no te ven morir.
«Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia». Popol Vuh, publicado en 1701, basado en la tradición oral maya.
En 1977, en la lsla de Colares, en la desembocadura del Amazonas, la población empezó a ver luces en el cielo que a veces les atacaban con rayos que dejaban quemaduras de radiación y pequeños agujeros en la piel. Estos sucesos se prolongaron durante meses, causaron más de 80 heridos y dos muertes cuyas causas no se pudieron determinar.
La Fuerza Aérea brasileña envió un equipo de investigación que tomó muchas fotografías, grabó videos y dibujó croquis de una gran cantidad de objetos extraños. Un día se les ordenó retirarse, sin más, y todo siguió igual en Colares. Se habló de alucinación colectiva, pero incluso quien lo propuso, una doctora del pueblo, acabó viendo las luces y un objeto delante de sus narices.
Rayos de muerte en la noche amazónica
En un pueblo pequeño del Amazonas unos inesperados rayos mortíferos bajan del cielo en medio del sueño matan la primera noche a dos vecinos.
Provocan quemaduras de radiación dejan pequeñas heridas sangrantes y sobre la piel triángulos de puntos. Náuseas y mareos, gente al hospital.
Los sucesos duran meses Los pescadores no faenan Los militares toman fotos La gente quiere que acabe y espera una explicación.
Los avistamientos son cercanos ven decenas de objetos distintos de todos los tamaños imaginados vuelan e iluminan los campos.
Y, como empieza, todo va cesando. Hasta que un día rompen el contacto.
Para los turistas Mallorca es la tierra prometida, Carnaval todo el año, el paraíso en la Tierra, el lugar donde todos los pecados y excesos son perdonados, donde se puede dar rienda suelta a los buenos y malos instintos sin consecuencias. Y, al volver a casa el cuerpo y el alma están limpios, porque la suciedad se quedó en la isla. Por eso necesitamos una incineradora cada vez más grande.
Si quieres saber más, debes ver la película ‘Ballermann 6’ (1995), una producción alemana ambientada en el Arenal, que es una adaptación libre de ‘Dos tontos muy tontos’ y explora superficialmente los tópicos de todo lo que encuentran divertido y atractivo los turistas alemanes aquí. Les gusta Mallorca, SU idea de Mallorca.
Para mucha gente eso de la ‘gentrificación’ es algo nuevo. Básicamente, supone empujar a los indígenas (perdón, los residentes) a zonas de extrarradio debido al encarecimiento de centros históricos y barrios ‘emblemáticos’. Es decir, lo que está pasando masivamente en Mallorca.
Pero, no olvides que, en realidad, ese proceso lleva décadas produciéndose. ¿Pruebas?, Ballermann 6, Bierstrasse, Punta Ballena… y, en general, Arenal, Magaluf, Cala d’Or… y muchas otras zonas donde el indígena ya no va porque no se le ha perdido nada, no le gusta lo que ve, no entiende ni los carteles y, sobre todo, no se siente ni bienvenido ni en su casa.
Ahora el objetivo se ha ampliado a toda la superficie de la Isla sin excepción, cualquier barriada, cualquier edificio se ve afectado por esa mancha de aceite. Paralelamente, se va perdiendo el comercio de proximidad, que se ve sustituido por otro que busca el dinero del turista, y la oferta en general se transforma y encarece. El acorralamiento es ya angustiante y la gente lo nota.
Un turista debería ser alguien que viaja para conocer y disfrutar, alguien que se interesa por la sociedad que le recibe y que intenta convivir en ella, al menos durante un periodo de tiempo corto. Alguien que participa pero no condiciona, que no quiere que ese lugar que considera maravilloso deje de serlo, y que sabe muy bien que sus gentes son parte de su belleza. Un turista debería ser alguien que respeta.
La realidad es, en cambio, que todo se transforma para resultar agradable al visitante, y no importa nada si los lugareños ya no pueden ni descansar ni encontrar un rincón en su tierra donde residir. Aquí vivimos del Turismo, ¡más madera, esto es la guerra!
En Haití, en 1959, Papa Doc creó un cuerpo represivo inspirándose en los camisas negras del fascismo italiano. Al cabo de algún tiempo, se les dejó de llamar Voluntarios de Seguridad Nacional (VSN) y pasaron a ser conocidos como ‘tonton macoutes’, que en lengua criolla significa los ‘hombres del saco’.
Eran una especie de ‘policía esotérica’, porque el dictador impulsó el vudú en su país en contraposición al catolicismo imperante. Su comandante era el brujo Zacharie Delva y se hicieron famosos por su extrema violencia y superstición. Y, aunque la dinastía de Papa Doc y Baby Doc se extinguió, la actividad de los tonton macoutes se extiende hasta hoy.
Hace unos días volví a ver una película que, por alguna razón, me viene acompañando toda la vida, ‘La aventura del Poseidón’ (1972), en la que un transatlántico que navega por el Mediterráneo recibe el impacto directo de un tsunami y se da la vuelta quedando sumergido boca abajo.
Esta historia de supervivencia enseña que los seres humanos nos dividimos básicamente en dos categorías, los que esperan ser ayudados y los que se ayudan a sí mismos, que son los menos. Todos se enfrentan a idénticos peligros y la salvación no está garantizada para nadie, lo único que cambia es cómo encaran la vida. Ahora elige qué clase de pez quieres ser.
Gracias a las Cartas Zener puedes descubrir si tienes percepción extrasensorial. Si adivinas varias veces mas de cinco de las 25 cartas que componen el mazo, cuando el otro sujeto que participa en la prueba las va descubriendo y mirando, tal vez seas telépata. Y, si quieres comprobar tus dotes de clarividencia, entonces debes adivinar las cartas justo antes de que sean levantadas.
La diferencia es que en el primer caso necesitas al otro individuo como enlace psíquico y en el segundo puedes actuar de manera totalmente autónoma. El ilusionista James Randi ofreció durante años una recompensa de un millón de dólares a quien demostrase tener poderes paranormales, nadie pudo hacerlo.
El 23 de mayo de 1981 se produjo el atraco al Banco Central de Barcelona, 11 hombres armados tomaron 300 rehenes, entre trabajadores y clientes, que retuvieron durante 37 horas.
El botín ascendía a más de 500 millones de pesetas, muy elevado; para llevárselo hicieron un butrón en el sótano, que no acabaron porque los planos indicaban que había hormigón, pero era piedra. Decidieron prender fuego al dinero pero desistieron porque temían intoxicarse con el humo
El país estuvo paralizado durante esos dos días, hacía dos meses del golpe de estado del 23-F y el Gobierno temía -por motivos justificados- que fuese una acción de la ultraderecha. Al final, los comandos de la policía tomaron el edificio al asalto, fue una de las primeras intervenciones de los G.E.O. Hubo un muerto, heridos y mucho caos.
Según una vieja costumbre, en la Antigua Roma cuando un general volvía victorioso de alguna campaña todo el mundo salía a recibirle y le aclamaba durante un desfile triunfal en el que no faltaban las armas capturadas, el botín, los enemigos esclavizados…
En el carro principal iba el nuevo héroe con sus hijos y, justo detrás, un siervo que sostenía sobre la cabeza del protagonista una corona de laurel mientras le decía algo al oído que sólo él podía escuchar: “recuerda que eres mortal”. Y, es que, toda gloria de este mundo es pasajera, y lo mismo que hoy vences mañana eres derrotado; y quienes hoy te encumbran tal vez un día pedirán tu cabeza. Una lección a no olvidar.
El 18 de noviembre de 1978 más de 900 miembros del grupo religioso Templo del Pueblo se suicidaron colectivamente en Jonestown, la comunidad utópica que habían creado de la nada en plena selva de la Guyana, consumiendo zumo de uva en el que habían disuelto un veneno.
Esta secta nacida en EE.UU., que lideraba Jim Jones, presentó el proyecto a los adeptos como un paraíso, pero en realidad fracasó por problemas de organización. ¿Y las muertes?, son difíciles de explicar fuera de un contexto de opresivo culto fanático. Y menos si no se considera la terrible fuerza que ejerce la presión del grupo.