La probabilidad divina

A la creencia absoluta en dios se le podría asignar un porcentaje del 100%. Por contra, al ateísmo le correspondería un 0%. ¿Qué hay entre ambos extremos? Algunos teóricos afirman que en esa amplia franja se extiende el agnosticismo.

La postura más complicada sería la del 50%, que asigna las mismas posibilidades de que exista una deidad que dirige nuestras vidas que de que no, una imparcialidad inestable. Por tanto, quien está en uno u otro extremo no merece el calificativo de creyente porque tiene certeza de su opción, todo lo demás es duda y suposición. Busca tu propio porcentaje.

Titánico

La fuerza de mi vida sostengo
con el más colosal empeño
por desarrollar el embrión.
Y siempre unidas mantengo
todas las piezas desordenadas
de un sueño automático denso.

A veces el sentimiento se pierde
otras como pesadilla se cierne
a todo eso que en el momento
y sin fingido aviso, súbito sucede,
cuando cruzo el umbral en secreto
como sin llegar a levantar el vuelo
o alcanzar a dar aire a un grito.

El retorno del oro

En plena Guerra Fría muchos países europeos decidieron enviar sus reservas de oro a lugares seguros por temor a una invasión soviética, entre ellos Alemania. En 2013 se decidió el retorno y empezó el traslado de 674 toneladas del metal precioso desde la Reserva Federal (Fed) de Nueva York y el Banco de Francia.

Ese proceso culminó en agosto de 2017, tres años antes de lo previsto, que era 2020. Se trasladaron 53.780 lingotes con un peso de 12,5 kilos cada uno y con un valor de 440.000 euros por unidad, y de 23.700 millones de euros en total (en el momento de su reubicación). Ahora Alemania tiene la mitad de sus reservas en su propio territorio. Movimientos rápidos y a gran escala, por lo que pueda pasar…

Rondando la muerte

«Me encontré en el túnel, era como el chorro de un huracán, pero yo estaba dentro. Todo era en blanco y negro, y arriba a lo lejos, había una luz muy brillante y blanca en forma de puerta entreabierta, a la que yo me dirigía».

Algunos estudios indican que una de cada cinco personas que superan una muerte clínica, gracias a las técnicas de reanimación cardíaca, narran experiencias cercanas a la muerte como ésta. Después, pierden el miedo a morir, se toman la vida con calma y se preocupan más por los demás.

Cadáveres para la niebla

Hacer desaparecer físicamente a la oposición política ha sido la gran obsesión de todas las dictaduras y totalitarismos. Entre los años 70 y 80, en Argentina y Uruguay, el aparato represor del Estado empleó el método de asesinar a personas y lanzar sus cadáveres sobre el mar desde un avión.

Y cuentan que una vez un camionero que transportaba un cargamento de víctimas le preguntó a un militar sobre el destino final de aquellos cuerpos, a lo que éste le respondió «van a la niebla de ninguna parte». El océano se lo traga todo y calla, pero de un modo u otro, los cadáveres y su historia siempre acaban saliendo a flote.

Censura religiosa

Desde 1551 y hasta 1966, hace ahora 50 años, existió el ‘Index librorum prohibitorum’, que recogía las publicaciones y autores que la lglesia Católica consideraba perniciosos para la fe por herejía, deficiencia moral, sexualidad, ideas políticas…

Estuvieron en la lista negra científicos como Copérnico, Galileo o Kepler; pensadores como Descartes, Montesquieu, Sartre o Spinoza; novelistas como Zola, Balzac o Víctor Hugo. Y libros anónimos como ‘Lazarillo de Tormes’. Schopenhauer, Marx o Nietzsche no figuraban, porque sus obras se prohibían ‘ipso facto’, al ser ateos.

Hostiles

El maremoto de diciembre de 2004 en el sudeste asiático fue terrible. La isla Sentinel Norte, en el archipiélago de Andamán, al este del Golfo de Bengala, se elevó entre uno y dos metros a causa del corrimiento de la placa tectónica sobre la que se encuentra.

Sus habitantes nunca han tolerado extraños en su tierra, en 1974 atacaron a un equipo que grababa un documental, el director resultó herido y se tuvo que abandonar la producción. Las autoridades indias temían que no hubiesen sobrevivido al tsunami, pero allí estaban los indígenas, lanzando flechas al helicóptero de reconocimiento.

Turismo depredador

Cuando hablo con alguien sobre el alquiler vacacional en edificios plurifamiliares, e incluso en viviendas independientes, y todo el proceso de gentrificación que está teniendo lugar ahora siempre me topo con un argumento que, de hecho, cada vez me da más rabia. Se trata de esa mandanga del pobrecito hipotecado que no le queda más remedio que alquilar su vivienda porque si no, no podrá seguir pagando al banco.

Tengo que decir que al principio y durante bastante tiempo yo era tan comprensivo con esa circunstancia como pueda serlo cualquiera, hasta que me di cuenta de un par de cosas que ahora paso a exponer. Para empezar, quienes se hipotecaron en tiempos de la burbuja inmobiliaria contribuyeron de manera definitiva a crearla e hincharla; yo también pude hacerlo y no lo hice porque era consciente de mis ingresos y de mi poder adquisitivo real. Y hasta tuve presiones por parte de mi familia y entorno: “es ahora o nunca, si no, nunca tendrás nada propio”, me decían.

También he observado que, con tal de salvarse, a toda esa gente no le importa nada que quienes no metimos la pata hipotecándonos por encima de nuestras posibilidades estemos ahora en riesgo constante de perder nuestra casa, honestamente alquilada y no comprada, a causa de toda esa gran operación inmobiliario-turística que está teniendo lugar y que no se circunscribe sólo al alquiler vacacional, puesto que hay un montón de fondos de inversión buitres liándola parda en Mallorca.

Toda esa gente que quiere tener una justificación para ‘alquilar’ su casa a turistas, y que dice que supone una ‘alternativa’ a los hoteleros, está obviando que, en realidad, nada de todo esto tiene que ver con alquilar, sino con ofrecer hospedaje, lo cual es bien distinto. A los turistas se les está dando a elegir entre la oferta convencional y ésta, los vecinos no tienen elección, deben aceptar la imposición sin alternativas, o bien largarse. ¡Están siendo deportados a la fuerza!

Y, respecto a lo de erigirse en una alternativa a los hoteles, si se están refiriendo a los hoteles vacacionales -como creo-, pues, ahí están todos estos otros establecimientos: pensiones, albergues, hostales, hoteles urbanos, agroturismos, campings y, ¡al loro!, apartamentos turísticos, ¡que ya existían y están reglados por el Govern desde hace muchos años!

Jugar a ganar

Por eso, todos esos argumentos pedestres y de cuñao suenan a profunda hipocresía, porque al final, esa ‘alternativa’ a los hoteleros no es otra cosa que convertirse en hotelero. Y, no parece una buena idea combatir al que se considera el enemigo convirtiéndose en él. ¿No se supone que deberías tener un poco de superioridad moral? Pues no la tienes, así no.

Al parecer, son de esa gente ventajista que sólo juega cuando gana, sin arriesgar nada. Pero, si estuvieran sujetos a la misma carga fiscal, tuviesen que cumplir las mismas normativas y recibir las mismas inspecciones que la oferta turística convencional, no se salvaría ni uno. Como todo lo que entra es limpio, es fácil competir con los hoteleros, pero no es nada solidario en términos sociales.

La actividad turística masiva es nociva de varias maneras, una es causando molestias y jodiendo la vida a vecinos de barriadas que no eran turísticas hasta ahora ni deberían serlo jamás, pero también está la saturación en los aeropuertos, el transporte urbano, las carreteras, ¿os va sonando?

Y, además, está el repunte en el consumo eléctrico (que la semana pasada alcanzó durante dos días consecutivos su récord absoluto en la isla), el de agua, que siempre van justos. Y, cómo no, el de basuras y otros residuos. ¿Es que todo eso no importa nada?, ¿y más en un momento en que la oferta ‘alternativa’ empieza a ser más numerosa que la reglada?

Desregular

Por tanto, el alquiler turístico es especulación en el peor sentido de la palabra, los pisos que se alquilan son de facto una explotación hotelera, y muchas veces se ofrece un número excesivo de plazas para la superficie disponible, en lo que podríamos denominar ‘turismo patera’. Y, eso supone un abuso contra la ciudadanía, una amenaza a la convivencia y a la propia existencia de las comunidades vecinales. Se rompe la ordenación turística establecida a lo largo de muchas décadas y se pasa a ofrecer servicios turísticos en cualquier lugar.

Como consecuencia, se encarece o desaparece el alquiler residencial, se encarecen los precios de consumo en los barrios que reciben visitantes, empezando por los supermercados y acabando por los bares. Se contribuye a que desaparezca el comercio tradicional y a que, a cambio, aparezcan toda suerte de propuestas pensadas exclusivamente para los turistas. Y, desde luego, la isla se aleja de ese ideal de ‘turismo de calidad’ que un día -quizá- sabremos lo que es.

Lo que más duele en todo este asunto es que existe un falta absoluta de empatía por parte de los propietarios, intermediarios, políticos y otros perfiles empresariales implicados -por no decir vivillos-, porque tienen mucho dinero o votos a ganar. Y, también, una falta de responsabilidad con las problemáticas que está generando esta actividad lucrativa. Y, en cambio, se está criminalizando a las víctimas de ese abuso. El derecho a la convivencia y el derecho al descanso parecen haber sido abolidos, y de ese modo una sociedad no va a ninguna parte.

Nota: Esto lo escribí el 7 de agosto de 2017 y lo publiqué en redes sociales. No solo no ha cambiado nada sino que ahora está todo mucho peor, y solo se ha visto contenido durante los dos primeros años de la pandemia de COVID-19, a causa de las restricciones.

Molécula

La materia siempre me asombra.
Muchas pequeñas partes,
no importa su composición,
se encadenan y contribuyen
a la definitiva cohesión
y le llaman forma al resultado
porque es algo concreto
y siempre persiste aunque cambie,
aunque separen sus fundamentos.

Se puede modificar, no anular
se puede trasladar, disolver
y volver a estructurar
se puede animar
y se le puede hacer pensar.

¡Qué orgulloso estoy de ser materia!
de haber tomado conciencia de mi.
Ahora quiero conectar con lo demás.

Urgencia extrema

Hay días en que me siento urgente, colérico, rampante, veloz, frenopático y descarrilado. No me pidas que escuche, no esperes que razone. Todo lo que tengo que decir es basta, o sigue, o basta de una vez, o sigue para siempre. Hiere, destruye, aplasta, no me dés tregua.

La vida se acaba y se vuelve a reiniciar. Todo es espeso, denso, pero a la vez fluido; dos trenes chocan en la pradera pero no hay testigos. Sangra por la sien sin control, sin parar. ¡Más rápido, más rápido! ¡Eso no es suficientemente rápido!