Muros de la verdad

Cuando en 1910 triunfó la Revolución Mexicana los nuevos gobernantes se encontraron con que el 90% de la población del país era analfabeta. Y, por lo tanto, hacía falta una manera sencilla y directa de hacerles llegar los valores que se estaban implantando.

Y esto dio lugar al Muralismo Mexicano, una corriente artística única entre las vanguardias del siglo pasado y que destaca por su potente mensaje de independencia y liberación del colonialismo y la tiranía, a través de una estética colorista y un tanto naïf, pero muy estudiada.

Los fugitivos no descansan

¡Cuán duro es escapar!,
el corazón se les ahoga
entre hondas emociones.
Los órganos suspenden
siempre sus funciones
como los malos cómicos
que no devuelven el dinero,
esos payasos que tienen
siempre una historia
triste que contar,
que son capaces
aunque no lo saben,
aunque no lo afirman,
de al menos un momento
de absoluta genialidad.

Corren a todas horas,
saltan y escapan
describiendo en el aire
desgarbadas cabriolas.
Se buscan con la mirada
y nunca se encuentran
por los oscuros rincones
de la bulliciosa foresta.
La pista es de ceniza
o de goma neumática
marcada en la lengua
de asfalto que hablan.

Esa jerga de suicidas
a la que los que huyen
se agarran con fuerza.
Piensan que les lleva,
dicen que les sirve,
que la usan de puente,
de paso obligado
a algún punto no marcado
donde negar la identidad,
donde decir que son otros,
donde nadie les señalará
pero donde tampoco podrán
descansar ni un segundo.

¡Cuán duro es escapar!
el maquillaje no oculta
a todas horas la decepción,
el corazón palpita
en cada breve ocasión
durante la persecución,
la inquietud de mil días.
El placer de eludir,
de obrar a escondidas,
nunca es cómodo
cuando lo llegan a sentir.

Esclavitud o desobediencia

Cuando en 1848 un recaudador de impuestos le reclamó seis dólares a Henry David Thoreau (1817-1862), éste se negó a pagarlos alegando que no deseaba colaborar con un Estado que mantenía el régimen de la esclavitud.

Entonces, fue detenido y estuvo un día en la cárcel, cuando salió escribió la conferencia ‘La desobediencia civil’, que después se publicó y su influencia perdura hasta hoy. Además de ser uno de los fundadores de la literatura estadounidense, Thoreau fue pionero del naturalismo y la ecología.

Llama súbita

Se conocen unos 200 casos de combustión espontánea humana en el mundo. Las víctimas suelen tener edad avanzada, sobrepeso y problemas de movilidad, nunca hay testigos. El misterio es, ¿cómo pueden arder esos cuerpos hasta convertirse en cenizas -algo que no consiguen los hornos crematorios de las funerarias- sin combustibles alrededor?

La explicación más probable es el llamado ‘efecto mecha’, en el que un pequeño fuego en la ropa, a causa de la ceniza de un cigarrillo o de un brasero, penetra la piel y hace que la propia grasa corporal -embebida en la tela- alimente la llama. La combustión se mantiene durante horas consumiendo los tejidos, y en todos los casos aparece un hollín grasiento.

Luz efímera

Todo está ya consumido,
se reúnen de nuevo
las galaxias para volver
a ser el gran óvulo
de materia comprimida.

Luz efímera hemos sido
luz que ilumina mundos
entre soles escondidos.
Hemos brillado intensos
y rememorándolo
no nos consolamos
a la hora de extinguirnos.

Exploremos por última vez
el jardín que heredamos,
que con el número degradamos,
que con el verbo hicimos maldito.

Diagnóstico

«Entre las condiciones anormales presentes en la sociedad industrial moderna están la excesiva densidad de población, el aislamiento del hombre de la naturaleza, la excesiva rapidez del cambio social y el colapso de las comunidades naturales de pequeña escala tales como la familia prolongada, el pueblo o la tribu…». De ‘La sociedad industrial y su futuro’, manifiesto de Theodore Kaczynski, alias ‘Unabomber’.

Afronautas

Sin saber por qué, hoy me he acordado de los ‘afronautas’, que es la exposición de la fotógrafa Cristina De Middel basada en un hecho que fue real, aunque suene a ciencia ficción de lo más bizarra: en 1964 y recién independizada, Zambia anunció su propio programa espacial.

El plan era enviar a la Luna -y más tarde a Marte- a un total de doce personas y diez gatos, adelantando así en la Carrera Espacial a EE.UU. y URSS. Sí, el asunto es de lo más ingenuo, pero también es una simpática locura que merece ser recordada, ¿no?

Paroxismo histérico

Ahora cuesta trabajo creerlo, pero durante más tiempo del que cabe imaginar el orgasmo femenino no existía. Dicho de otro modo, a las mujeres no se les atribuía la capacidad de disfrutar de las relaciones sexuales. Para ellas el sexo tenía una función meramente reproductiva.

De hecho, durante buena parte del siglo XIX se llamaba al climax sexual femenino ‘paroxismo histérico’ y se estudiaba y trataba como si fuese una enfermedad. En aquella época había especialistas que daban masajes pélvicos para remediarla y también aparecieron en el mercado los primeros vibradores.

¡Dinamitad los puentes!

Qué vibra cada ínfima gota
de densa sangre exaltada,
una lúbrica pasión rota
una voz en labios afilada.

Qué emborracha los sentidos
hasta el punto de desbordar,
…todo aquello que trasciende
lo que en sí mismo enloquece.