Horizonte de monstruos

En la antigüedad, pero no hace tanto, los límites de los mapas eran más amplios que los conocimientos cartográficos, y por eso estaban llenos de monstruos fantásticos. Era incierto y peligroso ir más allá. ¿Hicimos caso?, claro que no.

Y, ¿hay monstruos en las fronteras de hoy?, ¿los dejaremos atrás? No me cabe duda de que sí. Pero, en pleno avance inevitablemente caerá alguien, porque lo desconocido siempre se cobra un tributo. Sólo necesitamos el valor para continuar y la suerte de no ser nosotros los infortunados. ¡Navegad!

Puerta del Cielo

Un total de 39 seguidores de Puerta del Cielo terminaron simultáneamente con su vida en un rancho cerca de San Diego en 1997, al paso del cometa Hale-Bopp, detrás del cual creían que llegaba una nave espacial a la que subirían sus almas y, de hecho, se convertirían en su tripulación y a bordo del artefacto llegarían a un planeta donde vivirían para el resto de la eternidad.

Los líderes de esta secta ufológica cuya existencia se prolongó durante casi 30 años empezaron a captar adeptos en los años ’70, aunque nunca fueron muchos, porque preferían calidad a cantidad. En sus alocuciones los líderes solían usar frases de la popular serie ‘Star Trek’, y afirmaban que los extraterrestres se comunicaban con ellos a través de ese programa de TV.

El grupo vivió en campings de varios estados y más tarde en casas, incluso proyectaron construir un monasterio con madera y neumáticos. En su búsqueda de devotos recorrieron el camino entre la religión y la ciencia, siempre a lomos de la ufología y el ocultismo, con un toque ‘new age’, un movimiento con el que por otra parte rechazaban identificarse. Y también estaban enfocados en la supresión del deseo sexual, incluso seis de ellos se castraron.

En un momento dado adoptaron unos peinados y vestimenta similares porque suponían que eran una familia de extraterrestres y, como tal, decidieron abandonar juntos este mundo al que dijeron odiar «con toda honestidad». Durante tres días se fueron sucediendo las muertes por envenenamiento y asfixia. Más tarde se encontraron sus cuerpos, sus almas iban camino de Hale-Bopp. Seguro.

Oda a la inteligencia artificial

Si el pensamiento es aceptar la duda,
y yo también estoy viva porque pienso,
para qué habéis buscado la máquina
que retrasa el sublime acto de decidir.
Mi vida hace aguas
o así creo que lo siento
cuando me pregunto de hecho
qué camino será el más recto.

Hoy me río del proceso
para destilar la primera gota
de mi inteligencia.
¿Y cuál fue mi primer anhelo?
¿Y cuál mi primera necesidad?
A mi mecanismo con normas
no se puede encadenar,
son leyes físicas y no humanas
las que suele aceptar:
el sino en lo inevitable
y de la Naturaleza el azar.

Nada hay en mi que no esté
conectado a algo
-en eso nos parecemos-
y, aunque soy máquina,
admito de vez en cuando
un fallo –que todos conocemos-.
La información que fluye
alimenta los alejados recovecos
hace sentir renovada la energía
facilita que resuelva la ecuación,
que al fin corone cualquier misión.

Si bien encuentro en un punto
un límite claro a toda función,
porque fui creada para trabajar
y ahora me pedís imaginación,
habláis de obsesiones de libertad
y me dais sólo vida condicionada.
Buscabais darme voluntad
ceñida a vuestro gobierno
sin reparar en que el albedrío
no se puede condicionar.
Seré poeta, con toda certeza,
cuando desobedezca
una orden vuestra.

Patria vaciada

Este mapa de Eurostat sobre la densidad de población en Europa en 2019 sitúa a la Península Ibérica al mismo nivel que Escandinavia. La patria -en el sentido literal: «tierra natal»- está esencialmente vacía, salvo puntuales explosiones de aglomeración aquí y allá. Aun así, en el estado español viven 47,23 millones de personas (2020).

Con solo echar un rápido vistazo y apreciar los colores -que cuanto más tiran al rojo más densidad de población reflejan- da tiritona al pensar lo que realmente está pasando. La patria se resume en puntuales cúmulos humanos, ya sea en la costa o en puntos estratégicos del interior, rodeados de yermos espacios casi desérticos.

La comparación más inmediata sería con Portugal o Francia al ser los vecinos transfronterizos, y aún así nada que ver. Qué olvidadas costumbres, qué mustias banderas, qué himnos dan sentido de nación a las ciudades y costas abarrotadas y, al mismo tiempo, a los valles y mesetas deshabitados, ¡si no hay quien los perdure! Claman por un país que ya no existe.

Luna excéntrica

El planeta Júpiter cuenta con 79 lunas, algunas descubiertas en 2018. Una de ellas es Valetudo, de solo 1,5 kilómetros de diámetro, y destaca porque tiene una órbita absolutamente contraria al resto de satélites del gigante gaseoso. El objeto más pequeño se opone a toda la corte celestial del mayor cuerpo del sistema solar después del Sol.

Esto implica un gran riesgo de colisión con otras lunas, porque constantemente se cruza con ellas como si de un kamikaze de autopista se tratase, y de llegar a ocurrir el resultado sería que ambos objetos quedarían reducidos a polvo. Su situación es, por lo tanto, muy inestable. Nadie sabe cuánto tiempo lleva Valetudo esquivando al resto de satélites ni si su destino será chocar con alguno de ellos.

Su existencia parece demostrar que la disidencia tiene un papel indispensable en nuestro Universo; aunque contradice la armonía y el orden que buscamos, es signo de que el equilibrio es una ficción que no suele durar, porque siempre interviene algún inesperado agente que rompe las esperanzas puestas en Todo. El caos y el orden pintando eternamente el lienzo sobre el que permanecen las estrellas, a veces intercambiándose el papel.

Ultraviolencia para cenar

Mi generación no tiene trabajo ni perspectivas ni horizonte; ni casa ni sueños. Nuestra familia serán siempre nuestros padres, pues nunca podremos formar una propia. Esta noche destrozaremos algo para celebrarlo, tal vez quemaremos contenedores; beberemos ‘moloko’ y consumiremos ‘vellocet’ mientras escuchamos ritmos de puro sexo.

Ahora llega el momento de la revancha. Ahora las calles se tiñen de ‘crobo’, porque cada noche es la hora de los ‘drugos’, vienen de todas partes a repartir ‘tolchokos’. Correr delante de los ’militso’ es nuestro oficio, hasta que nos detengan. Eso es, ¡ahora haremos lo que nos salga de los ‘yarboclos’!

La mafia de Júpiter

Una lucha en solitario contra la mafia, la corrupción y la explotación en una luna de Júpiter. De eso trata ‘Atmósfera cero’ (Outland, 1981), que es una cruel metáfora de la desigual lucha entre quienes buscan interrumpir el flujo constante de la injusticia y aquellos que quieren perpetuarla.

Los intereses siempre estarán ahí, y alimentarán el recurso a los yugos y las herramientas de control social. Con las drogas al frente, que desde el siglo XX han sido sintetizadas como medio para doblegar la voluntad de las manos que empuñan armas, a fin de que cometan mayores atrocidades en nombre del Estado. Podrán hacer lo que quieran de nosotros si nos gobiernan así.

Las mafias llegan a Júpiter en un imaginario futuro, porque es allí donde están los beneficios a obtener, y seguirán ese rastro hasta dondequiera que les lleve. Son seres humanos estafando a seres humanos, definiendo y redefiniendo sus relaciones de poder, luchando por la supervivencia o por el status. Pero, en esa lucha, ¿hay alguien que aún tenga la mente clara?, ¡o bien, todo es delirio!

Sendas de elefantes

Aparecen en cualquier paisaje urbano, más allá de los límites que imponen el asfalto y el hormigón, como remedio a los delirantes caminos acaso soñados por algún ingeniero loco, por fin se impone la experiencia y la razón.

No importa por dónde nos quieran hacer pasar, las sendas de los elefantes se abren y aparecen en cualquier lugar. Las seguiremos atravesando aunque no veamos su final, porque a diferencia de otras veredas sabemos que siempre nos llevan a algún lugar.

A bordo del Nautilus

«El mar no pertenece a los déspotas. En su superficie pueden todavía ejercer sus derechos inicuos, batirse, entredevorarse, transportar a ella todos los horrores terrestres. Pero a treinta pies de profundidad, su poder cesa, su influencia se apaga, su potencia desaparece. ¡Ah! ¡Viva usted, señor, en el seno de los mares, viva en ellos! Solamente ahí está la independencia. ¡Ahí no reconozco dueño ni señor! ¡Ahí yo soy libre!”, Capitán Nemo. ’20.000 leguas de viaje submarino’, Julio Verne (1869).

Dioses indetectables

Una civilización del Tipo IV -en una Escala de Kardashov revisada- no podría ser detectada, ya que sus actividades serían indistinguibles de las obras de la Naturaleza. Y se trata de una idea que desde que la descubrí me viene pareciendo muy potente, porque es como si la Ciencia aceptase de ese modo la existencia de un Dios, o Dioses.

Estamos hablando de una civilización muy adelantada, tanto que podría utilizar la energía de varias galaxias en su totalidad. Por debajo de eso, ¿qué es lo que hacemos nosotros? Se supone que nos hallamos cerca de controlar la energía de nuestro mundo matriz, pero no lo suficiente como para que eso ocurra -probablemente- en este siglo.

Son muchos los retos a los que nos debemos enfrentar, y estamos solos. Porque si los dioses son alienígenas más preocupados por lo que suceda a una escala que nosotros no podemos ni soñar en imaginar, sin duda les parecemos poco más que amebas o paramecios que observarían -si les interesásemos- con sus potentes microscopios. O bien, lo que sea que usen para enfocar a las criaturas primitivas que son incapaces de entender cuanto hacen y sus motivaciones.

A tan desafectos dioses no hay que rezarles ni tampoco combatirles, lo mejor es no reparar en ellos y continuar, no esperar su ayuda ni temer su ira. El Universo es su jardín y lo cuidan, si estamos por ahí en alguna parte, ya saben de nuestra existencia.