Ir siempre a más

La lógica impuesta en nuestra sociedad, heredera del capitalismo pero bien condimentada con el consumismo, y con lo que quiera que predomine ahora que ha muerto el liberalismo, es depredadora. Debe ser algo que está implantado en nuestro ADN, en nuestra conciencia colectiva: todo ha de ir a más.

Cada año debemos producir y consumir más, deben nacer más personas y alimentar la máquina. No tenemos muy claro para qué, no parece haber planes concretos de futuro y la incertidumbre se adueña del horizonte, simplemente suponemos que es lo correcto y que de ese modo vamos a alguna parte.

Pero, ¿sabes qué se reduce?, pues el trabajo asalariado y la riqueza que llega a las capas medias y bajas de la sociedad. Y la formación no tiene nada que ver, eso es otro engaño. Tú y yo tenemos cada vez menos renta porque todo se reparte peor. ¿No es una locura?

Triángulo Tomita

Hoy me hallo perdido en un Triángulo inmaterial y extrañamente armónico. Las sensaciones se transforman en hechos tajantes, se me abre la piel y se cuela la vida a través de ella, se electriza mi mente y los ojos descubren nuevos horizontes verticales que se difuminan. Me muevo sin energía ni destino final. ¿Qué soy?, tal vez un impasse, el hueco entre dos latidos.

En el triángulo todo va de dentro a fuera y a veces viceversa, nada se pierde en realidad, lo único cierto es la incertidumbre. Los objetos vibran de una u otra manera, oscilan entre una y otra dimensión o momento espaciotemporal. Los colores se diluyen, las formas se derrumban, las leyes naturales se ignoran, las brújulas enloquecen. Dame un Norte, ¡no hay nada!

Ni dios ni límites

Es bastante habitual que las personas sean introducidas en una religión al nacer, generalmente por su familia y de buena fe, siguiendo la inercia social. Y, también lo es que, con el tiempo, algunas de esas personas decidan abandonar ese grupo de creyentes ejerciendo su libertad de conciencia y de opción. Es decir, su voluntad.

En esos casos, se puede simplemente abandonar la práctica religiosa, pero también es posible ir más allá y declarar ante las autoridades la voluntad de desaparecer de todos los registros en que figura su adhesión a ese culto, lo que se conoce como ‘apostasía». Cuando se libera, la gente empieza a guiar su propio destino y ya no hay límites.

Vuelo rasante sobre el Kremlin

Uno de los capítulos más bizarros de la Guerra Fría fue el aterrizaje de una avioneta Cessna en plena Plaza Roja de Moscú (URSS) el 28 de mayo de 1987. La pilotaba un joven de Alemania Occidental, Mathias Rust, de 19 años, quien decidió correr esa aventura para establecer una especie de ‘puente de paz’ entre Oriente y Occidente.

El vuelo salió de Helsinki (Finlandia) y llegó a su destino sin ser abatido por el que era considerado el mejor sistema de defensa antiaérea del mundo. La hazaña le costó a Rust 14 meses de prisión (literalmente, por gamberro).

El asunto no gustó nada en el Kremlin: más de 2.000 oficiales fueron destituidos, así como el ministro de Defensa. Mijal Gorbachov aprovechó la situación para quitarse de encima opositores y darle un empujón a su perestroika, que no evitó la caída del Bloque Soviético pocos años después.

Alimento de recuerdos

Cuando llegó ‘Blade Runner’ (1982) pagó el pato del taquillazo de ‘E.T.: El extraterrestre’, estrenada días antes. Comercialmente fue un relativo fiasco, el público empezó a valorarla poco a poco. Ahora, la revista Empire le otorga el puesto #20 en su lista de mejores películas de la historia, y otros rankings la consideran el mejor film de ciencia ficción.

La crítica dijo de todo. Entre lo malo, que se basaba en efectos especiales, que era muy lenta, que le faltaba profundidad, que la trama tenía huecos, que la historia de amor no era creíble… Sólo el tiempo consiguió llevar a esta película a su estatus actual. No ganó Oscar, aunque tuvo dos nominaciones, pero sí otros premios.

Hace unos años llegó ‘Blade Runner 2049’ (2017) y, ¿cuál ha sido su recorrido? Escaso. Ahora ya podemos decir que la película no está remontando como obra de culto y que, aunque el sentir general es que «no está mal», poco más avanzará en el imaginario colectivo, que es el lugar que más importa y donde el arte cobra definitivamente vida y eternidad.

Porque, como muy bien dice Roy Batty antes de morir, somos un compendio de experiencias y recuerdos. Y nada más. Por tanto, nuestra responsabilidad es lograr que la vida haya merecido la pena, porque nada es infinito y al final importa más el camino que la meta, que es placer de un breve momento.

Mi Mallorca

Llevo toda la vida apostando por lo difícil y despreciando lo fácil, y no me arrepiento ni quiero convertirme en otro pez que contribuye a hacer más fuerte la corriente. O en una sombra que pasa fugaz sin ruido y sin distorsionar el paisaje.

Sé muy bien qué camino tomar y qué pasos dar. No es que no conozca la duda o el miedo, pero he aprendido a decidir y a aguantar un poco más. Y, si te digo la verdad, nunca empecé mi casa por el tejado, es que sus cimientos miran al cielo, donde está la inmensidad.

Manual para agonizar

ANTES, con mucho menos acceso a la información, éramos más conscientes de nuestra ignorancia. Todavía no nos intoxicaban con todas las ‘fake news’ imaginables -o sí, porque siempre han existido- ni nos manipulaban en las redes sociales empresas y partidos que pagan por nuestros perfiles personales, llenos de miles de datos íntimos que ni imaginamos…

AHORA, nunca estamos dispuestos a reconocer un error, nuestro profundo desconocimiento sobre un tema, o que quizá no tengamos la razón en algo que defendemos ferozmente pero que en realidad hemos oído de pasada. No comprobamos nada y damos por bueno todo lo que venga de quienes aparentemente piensan lo mismo que nosotros.

Paleo contacto alien

La locura del mundo es heredada del Universo, eso nos congratula con el resto de la creación, misma historia mismos designios. El momento llegó y fue fructífero, qué más podíamos esperar de los dioses hambrientos que llegaron buscando un dorado residuo vital para construir todo lo que precisaban para dominar la galaxia. Entonces nos crearon porque necesitaban esclavos para un imperio que se mira en muchos soles.

Y, gracias al vínculo genético, alumbramos Cristos desde la antigüedad, seres divinos que mejoran la tierra, una cosecha eterna que conmueve los cimientos aislados de Agartha. Y llegarán desde las profundidades a lo más alto, pero para qué queremos cuerpos que nos hablen de la vida y la muerte, si deberán quedar atrás por la pujanza del alma inmortal.

Cólera de Dios

«Por cierto lo tengo que van pocos reyes al infierno, porque sois pocos; que si muchos fuésedes, ninguno podría ir al cielo, porque creo allá seríades peores que Lucifer, según teneis sed y hambre y ambición de hartaros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamais siempre menores de edad, y todo hombre inocente es loco; y vuestro gobierno es aire. Y cierto, a Dios hago solemnemente voto, yo y mis docientos arcabuceros marañones, conquistadores, hijos-dalgo, de no te dejar ministro tuyo a vida, porque yo sé hasta dónde alcanza tu clemencia; y el día de hoy nos hallamos los más bien aventurados de los nascidos, por estar como estamos en estas pares de Indias, teniendo la fe y mandamientos de Dios enteros, y sin corrupción, como cristianos; manteniendo todo lo que manda la Sancta Madre Iglesia de Roma; y pretendemos, aunque pecadores en la vida, rescibir martirio por los mandamientos de Dios».

De ‘Carta a Felipe II, Rey de España’. Lope de Aguirre, la Cólera de Dios. Puerto de Borburata (Venezuela), 20 de septiembre de 1561.

Mundo Chomón

En 1871 nació en Teruel quien más tarde sería conocido como uno de los pioneros del cine, Segundo de Chomón, del que se alabó su gran calidad técnica y creatividad, que frecuentemente fueron comparadas con las de George Méliès. En 1895 viajó a París, donde se quedó dos años en los que descubrió el cinematógrafo de los hermanos Lumière y a la vedette Julienne Mathieu, con quien se casó.

En aquella época tenían mucho sentido ambos hallazgos en combinación, porque el cine y los espectáculos de variedades estaban íntimamente ligados desde el principio. Por ejemplo, muchos de los primeros cineastas eran magos que en realidad recurrían a la nueva técnica para mejorar sus trucos y espectáculos.

Chomón fue, entre muchas otras cosas, pionero en el desarrollo y uso de la técnica de animación fotograma a fotograma (stop-motion), que plasmó en varias películas, entre las que destaca ‘El hotel eléctrico’ (1908). Un año antes otro cineasta había presentado ‘El hotel encantado’, pero Segundo prefirió hablar de un aposento en el que la automatización dominaba todos los aspectos de la vida.

¡Qué anticipación! De una manera u otra, hoy en día ya hay máquinas que hacen todas las cosas que aparecen en ese cortometraje mudo. Y los personajes no muestran estupor supersticioso, porque Chomón ya sabía que detrás del funcionamiento de los dispositivos se encuentra la ciencia y no la obra de algún duende maligno o juguetón. Y eso, en esa época era pura ciencia ficción.