Nuestras mentes veladas

La suciedad anida en todos los rincones más o menos discretos que podamos prever, y sabemos que se iluminan partes misteriosas del cerebro ante los estímulos más absurdos. Es una incontinencia que impide pensar, es un velo de niebla que nunca se aparta para dejarnos ver a través de cuanto oculta, lo que suponemos que tapa con su densidad.

Son partes de nuestras mentes que están candadas, alguien las compró y no tenemos acceso a ellas. ¡¿Qué hay allí¡?, tal vez los secretos más obscenos, o quizá recuerdos de los más nobles sentimientos. Ya nunca lo sabremos, ya nunca lo sabremos. Y eso debería dolernos.

Cabalga la tormenta

Siento el pulso de la fuerza que ahoga a las tormentas, de los rayos que retumban de uno a otro horizonte, de las nubes estridentes de colores desapacibles que rompen látigos eléctricos que restallan sobre las cabezas. Viaja el silencio ocasional subrayando tanta violencia, y busca indicios de calma que aún tardarán en aparecer.

Los vientos se abren paso veloces por pasillos estrechos destrozando espontáneamente nuestros castillos de naipes, reduciéndolos a seca hojarasca; todo está acolchado como en un manicomio a medida. Nadie tiene salvoconducto, y, ¿¡quién espera un respiro!?

¡Attica!

El motín más grave que se recuerda en la historia de EE.UU. fue el que tuvo lugar en septiembre de 1971 en el Centro Correccional de Attica (Nueva York), cuando 1.280 presos tomaron el control del patio e hicieron rehenes a los guardias. Las malas condiciones de la vida carcelaria y la represión reinante motivaron el estallido.

Todo terminó cuando la Guardia Nacional entró a tiros provocando la muerte de 33 presos y 10 rehenes, y heridas a otras 80 personas. Estos hechos tuvieron una gran repercusión en la sociedad de la época y, en particular, entre los movimientos sociales. En los últimos años las protestas han vuelto de nuevo a las prisiones norteamericanas, esta vez por las condiciones laborales de los reclusos.

Desclasificado #3

«Según el citado artículo, el «Teniente Coronel del Ejército del Aire Pedro Crespí, que fue jefe de la base aérea de Puig Major, en la isla de Mallorca» declaró que había descubierto la existencia de un Triángulo Cósmico en las Baleares en el que captaron, a través de los radares, objetos que se desplazaban a gran velocidad (540.000 Km/h)».

Del informe abierto por el Ejército del Aire tras la publicación, en la revista Año Cero, del artículo ‘Misterios del Triángulo del Silencio (¿Qué está pasando en la Zona de Baleares?)’ (julio 1992). En una nota aclaratoria agregada por la Jefatura del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 7 se indica que el fenómeno «coincide con un informe emitido por el Controlador de Servicio en fecha 19 de junio de 1.975″. La distancia de la Tierra a la Luna es de 384.400 kilómetros, de existir, esos objetos la recorrerían en menos de una hora.

Demonización

La ‘demonización’, también llamada ‘satanización’, es una técnica de desinformación que consiste en identificar al oponente con el mal, de forma que la visión propia quede ennoblecida o glorificada. Tachar a los enemigos de ‘demonios’ permite, por contraposición, elevar a la categoría de ‘ángeles’ a los del bando propio.

Además, las ‘guerras santas’ siempre se consideraron más justas que otros conflictos. Por eso, esta técnica apela a los sentimientos y no a la razón para convencer a la opinión pública de que está en el bando correcto. En resumen, estamos hablando de propaganda de guerra, ni más ni menos.

Desclasificado #2

«El fenómeno de la refracción atmosférica de los rayos de luz procedentes de un astro, mucho más acusado cuando se encuentra próximo al horizonte, es responsable de efectos tan característicos como la deformación de la imagen del disco solar en el ocaso o el centelleo de las estrellas. Asímismo, puede explicar sin dificultad los efectos descritos por los pilotos en cuanto a variaciones de intensidad y color o el desplazamiento aparente del objeto, e incluso la imagen triple visible al final del incidente».

Del expediente abierto por el Ejército del Aire después de que la tripulación de un vuelo de Iberia, que cubría la ruta Palma de Mallorca-Madrid, avistase un fenómeno extraño el 25 de febrero de 1969 a las 21:19h. Según las conclusiones, vieron el planeta Venus.

Resistencia Omega

Hay personas que se buscan unas a otras a través de emisoras de radio de onda corta. Son supervivientes de un conflicto ocasionado por la inestabilidad social a causa de una pandemia surgida después de una guerra nuclear, que se encuentran diseminados en refugios y búnkeres, imposibilitados de encontrarse con otros seres humanos, que además no saben dónde están.

Algunos forman parte de la resistencia y contactan entre sí para intercambiar información y combatir la soledad del aislamiento. Otros mantienen encuentros radiofónicos esporádicos en busca de algún familiar o de noticias, pero las conexiones no suelen durar mucho porque las condiciones atmosféricas hacen que sean breves e imprecisas.

Mientras tanto, la resistencia se va organizando para mantener una lucha a largo plazo, al margen de un incipiente gobierno del que apenas llegan noticias. Es la única alternativa a dos grupos enfrentados entre sí: los enloquecidos y los sumisos, escasos y diseminados, y muy afectados por ‘la plaga’, de la que se habla poco y con desdén.

Ese fue el principio de los males que azotan a la Humanidad, y que no se sabe cuándo pararán. Porque la situación se agrava con severos cambios en el clima y en el medio ambiente, con veranos en los que con suerte se puede salir unas pocas horas al principio del día o de la noche para cazar o intentar conseguir unas latas de comida.

Y los inviernos son aún peores, con meses enteros de tormentas, vientos huracanados y obligado encierro, que traen consigo el riesgo de contraer la ‘fiebre de las cabañas’, y la inquietud constante de pensar que tal vez no se han reunido suficientes provisiones hasta que se pueda volver a salir.

El resto del paisaje lo componen ruinas de ciudades y construcciones humanas, personajes extraños que salen al paso en cualquier paraje, una especie de zombis que arrastran maletas y otros enseres de su vida anterior, buscando un lugar donde pasar la noche… Erupciones volcánicas y terremotos impredecibles que ocultan el sol durante días, provocando efecto invernadero que hace más insoportable el ambiente.

Ante todo eso la Resistencia Omega combina la rebeldía contra el orden establecido con la supervivencia más desesperada. Es la oportunidad de mantener la cabeza sobre los hombros mientras todo el mundo la está perdiendo. “¿¡Me está escuchando alguien!?”.

El horror de la guerra moderna

A finales de noviembre de 1916, hace ahora poco más de un siglo, terminó la Batalla del Somme (Francia), una de las mayores carnicerías de la I Guerra Mundial, que costó algo más de un millón de vidas entre ambos bandos y puso de manifiesto que las armas modernas no se podían usar con las viejas tácticas decimonónicas.

Y, para romper el frente después de meses de estancamiento, en el Somme se utilizaron tanques por primera vez en la historia. Pensados inicialmente para salvar obstáculos como trincheras, zanjas, cráteres de explosiones y alambradas, y para que los soldados se protegiesen tras ellos de las ametralladoras enemigas mientras avanzaban, se acabaron convirtiendo en parte del nuevo horror del Siglo XX.

Ahora se está experimentando con drones, misiles hipersónicos y distintas aplicaciones de la robótica para la guerra, además de las armas nucleares, que nunca se fueron. Ya no es ciencia ficción. ¿Sería mucho pedir que el ser humano supere su estupidez natural y dé un nuevo paso evolutivo que destierre de una vez por todas el conflicto y el ansia por verter la sangre ajena? Si no, el horror de una guerra moderna volverá a ser inconcebible.

Visión remota

La capacidad de ver a gran distancia es una forma de percepción extrasensorial que la ciencia estudió y acabó relegando al cajón de sastre de las pseudociencias, al no poder confirmar la existencia de esa capacidad en personas o enunciar cómo actuaba. ¿Es lícito descartar aquello que no se puede demostrar? Tal vez sí, aunque eso nos acerca a la parte irracional de una religión.

El Proyecto Stargate se desarrolló entre 1975 y 1995 y, después de 20 años, no produjo resultados positivos porque la información que aportaban los psíquicos era muy imprecisa y no se podía utilizar en operaciones de inteligencia. Pero, de haber tenido éxito, ¿podemos confiar en que nos lo hubieran dicho? ¿Tú que percibes al respecto?

¿Merecemos ser recuerdo?

En estos tiempos digitales pienso en qué roca encontrarán grabado nuestro presente los arqueólogos del futuro. En este momento en que todo se hace para no durar, para no arreglar, para ser sustituido, me pregunto si permaneceremos o seremos la civilización más obsoleta.

La sociedad más numerosa, más ruidosa, bulliciosa y contaminante desaparecerá sin dejar rastro ni ofrecer explicación. En un solo día, en silencio, envueltos en el misterio, como ya pasó antaño con otros. Tal vez formamos parte de un ciclo de vida y destrucción que se repite en armónica sucesión. Y ahora nos toca callar.