Crisis samomana

En 1898, y durante varios meses, se enfrentaron entre sí seis barcos de guerra en la bahía de Apia, la capital de Samoa, de los que tres eran norteamericanos y tres alemanes. Fue uno de tantos conflictos coloniales por ver quién se quedaba con un lugar, esta vez en pleno Océano Pacífico.

Entre el 15 y el 16 de marzo la Naturaleza trajo un inesperado desenlace a un combate que ya empezaba a durar demasiado, un ciclón destrozó todos los buques en el puerto. Esto dio lugar a un punto muerto en el conflicto que se prolongó durante algún tiempo: se habían quedado sin armas con qué luchar.

Desandar el camino

La selva me llama a potentes gritos, es el lugar donde me perderé de todo, sólo me importa reencontrarme. He dado vueltas, ido de acá para allá, y al final giraré en redondo, lo sé, desandaré una vez más mis pasos y me internaré en la espesura.

Ya dentro de su lúgubre seno, perseguiré impaciente a mi sombra, adelantaré veloz cuanto pueda en un estudiado retroceso. Sólo deseo saber dónde se encuentra todo lo que perdí o dejé arrumbado en algún momento, y redescubrir lo nuevo que haya crecido por allí, meditar un poco sobre eso, quizá. Y luego, sin duda, volveré a marchar sobre mi futuro.

Renegad del tiempo

«No hay ninguna imposibilidad lógica en la idea de que el mundo haya aparecido hace cinco minutos, exactamente como está y con una población que ‘recuerde’ un pasado completamente irreal».

De hecho, «no hay ninguna conexión lógica necesaria entre sucesos y tiempos diferentes; así que nada de lo que pase ahora o pueda pasar en el futuro puede invalidar la idea de que el universo haya sido creado hace cinco minutos«. Bertrand Russell (1872-1970).

Bajo un mundo sombrío

La fantasía nos lleva a concebir toda clase de escenarios y mundos, muchas veces terribles y destructivos, es el saldo entre lo que sabemos y lo que desconocemos el que nos empuja a imaginar. Si imperase la certeza pocas cábalas cabrían, por tanto es más creativa la incertidumbre y sobre todo la ignorancia que busca dejar de serlo.

A cada paso se abren nuevas dudas, sospechas y temores. Pero nos espolea saber que no podemos quedarnos encerrados en la caverna. Cuántos miedos hemos tenido que superar hasta alcanzar un nuevo status en la evolución. Si ponemos en una balanza el peso del mito y de la razón, gana la fábula al ser moldeable, pues el intelecto busca parámetros precisos, y eso la Naturaleza lo escatima. Todo lo demás es espanto, desde tiempos inmemoriales.

«El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos». ‘En las montañas de la locura’, Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), escritor norteamericano, uno de los máximos exponentes del terror y la ciencia ficción, creador del ‘horror cósmico’.

Submon d’indigència

Hi ha molts de tipus de persones que viuen al carrer, no tothom és igual, com li sembla a la gent autoanomenada ‘normal’. Hi ha que tenen problemes psiquiàtrics, d’altres econòmics, d’altres addiccions i d’altres simplement tenen molta barra (sí, també n’hi ha).

Alguns es cuiden tant com poden i miren d’anar a un centre d’acollida, on els demanen que es rentin, d’altres només volen estar al carrer sense cap control i descuiden completament la seva higiene i salut.

Alguns són totalment individualistes mentre que altres cerquen companyia de persones o d’animals. Alguns realitzen qualque tipus d’activitat, com ara aparcar cotxes, altres demanen almoina i altres res de res.

Alguns tenen una pensió pública, altres reben ajuda econòmica de la seva família, altres us sorprendria la doblerada que tenen i n’hi ha que demanen puntualment un cafè o un entrepà a un bar o a la gent, o bé acudeixen a un menjador social o demanen roba a les monges o als serveis socials.

Un cercle viciós

Jo he vist persones que se les enduien (supòs que a la unitat de psiquiatria d’un hospital) després de molts de dies i nits de veure’ls desbarrar, de vegades pel consum excessiu d’alcohol i/o drogues, i tornaven nets, ben vestits i pentinats al cap d’un parell de mesos.

Al principi estaven bé, però a poc a poc s’anaven descuidant i es tornaven a embolicar. També he vist alguns demanar durant més de 20 anys sense que en cap moment m’hagi semblat que els passa res de res…

Transeünts, altra cosa

Els anomenats transeünts de vegades es confonen amb els indigents, tanmateix no és el mateix perfil, sinó que es tracta de persones de pas i amb pocs recursos que generalment van cercant feina.

Són els que freqüentment es veuen dormint als caixers, tot i que de cada vegada hi ha menys, perquè estan tancant moltíssimes sucursals bancàries. Quan troben feina millora la seva situació i deixen el carrer.

El que no ens agrada

El de la indigència és un submon trist i molt dur -especialment quan són dones– cap al que no volem mirar molt perquè no és fàcil d’entendre i, sobretot, perquè el consideram un malson al qual no ens agradaria viure.

Els que ja són de dins estan constantment exposats als elements, la pobresa i la violència per part d’altres indigents, de feixistes o de vàndals. Pel que sembla, sempre ha existit a totes bandes, malgrat que a segons on s’amaga. Deu ser difícil de sortir.

No és només pobresa

Tot això ho he pogut constatar després de 25 anys de viure al centre de Palma i d’haver fet feina de vegades a treballs que tenien qualque tipus de relació amb aquesta part de la societat, no intervenint damunt ells sinó restant al seu costat.

Amb un millor repartiment de la riquesa es llevaria tota la POBRESA del Món, i això m’agradaria molt arribar a veure’l un dia. Però la INDIGÈNCIA és una qüestió més ampla perquè té altres implicacions, n’hi ha que està lligada a causes econòmiques i n’hi ha que no.

Encara no sabem què fer amb la ment humana.

Mito de desaparición

Se habla de él desde los años 50 pero alcanzó su máxima popularidad en 1974 tras varios artículos y un libro dedicados a las “extrañas” desapariciones de barcos y aviones que supuestamente se producen en la zona. Sin embargo, la Guardia Costera no reconoce tal anómala actividad y las compañías aseguradoras no encarecen sus pólizas al tráfico que circula por este mar o por su espacio aéreo.

Y, por otra parte, ¿de cuántos casos de desaparición en el Triángulo de las Bermudas has oído hablar en lo que va de década? ¿Y en lo que va de siglo? Los mitos y las leyendas acompañan la evolución de la cultura del ser humano, tenerlos y protegerlos forma parte de nuestro legado. Pero es importante discernir entre la realidad y la ficción.

Siempre el penúltimo arrebato

Hoy se me va a pudrir la mente ahogada en tormentas de mierda, el apocalipsis zombi devora lo que queda de mi conciencia. Mi vida es un puto trampantojo. Y, como todo lo que parece pero no es, merece repulsión. ¡Odio que intenten engañarme!

Hoy voy a cometer un delito que será grave entre los graves, tal vez fusile un confesionario o quizá bautice un urinario público. Luego esperaré a la policía tranquilamente comiendo mi último plátano en libertad. ¡Preparaos para lo peor!

Casi peligroso para el sistema

Tanto oponerme a las normas, tanto intentar darle un sentido a la vorágine de locura diaria. Tanto hardcore extremo y esas ideas revolucionarias que chocan contra el muro de la realidad. Todos esos años pasados así me han hecho irrecuperable para la sociedad, podéis matarme.

¿De verdad creéis ser el orden?, no penséis que vivís dentro de él, ¡nunca lo habéis conocido! Diría que me arrepiento, y tal vez se solucionaría todo con unos cuantos avemarías. Pero, no sé, ya estoy viejo para volver a lucir el dogal. En otras palabras, ¡que os den!

Quiero ataraxia

El filósofo griego Epicuro de Samos (341 a.C-270 a.C) definió la ‘ataraxia’ como: «La tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano». Hoy, el diccionario lo define como: «Estado de ánimo que se caracteriza por la tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores».

Epicuro pensaba que el conocimiento por sí mismo no tiene ninguna utilidad si no se emplea para buscar la felicidad. Y, eso nos enseña que debemos tener presente cuál es el fin último de nuestros esfuerzos, el objetivo al que nos dirigimos. Es decir, para qué hacemos lo que hacemos. Y yo quiero saberlo.

La mirada mutua

Nadie sabe cómo es en realidad el Universo, si alberga más vida que la que se encuentra en la Tierra o si habrá inteligencia en alguna parte. Es un sueño y al mismo tiempo una pesadilla, pero una inquietud en cualquier caso; porque apenas podemos esperar a descubrir cómo serán nuestros vecinos de galaxia, aunque con los que tenemos mucho más cerca no dejamos de tener problemas.

Y es que la convivencia también es una cuestión de escala. Por eso cabe preguntarse cómo nos verán -si nos ven- o cómo nos contemplarían llegado el caso. Si a veces entre humanos la comprensión es más complicada que conocer un idioma, es posible que un solo gesto mal interpretado desate el conflicto con seres de otros mundos.

En cualquier caso, primero hay que encontrarse, ya sea ellos a nosotros -que siempre suponemos que es lo más posible- o nosotros a ellos. ¿Y si no terminan de ser vida, como los virus? ¿Y si no son materia? Podemos esperar toparnos con formas muy diversas e inesperadas, y con mentes sorprendentes que piensan de un modo tan diferente que quizá no podremos asimilar. Esa es la definición de ‘alienígena’.

«Creo que la Luna es un mundo como este, y la Tierra es su luna«. Cyrano de Bergerac (1619-1655), poeta, dramaturgo y pensador francés. Pionero de la ciencia ficción.