Famélica protesta

«El dilema ético se plantea cuando una persona en huelga de hambre, que aparentemente ha dado instrucciones claras de no ser reanimada, alcanza un estado de deterioro cognitivo».

«El principio de beneficencia insta al médico a reanimarla, pero el respeto de la autonomía individual le impide intervenir cuando se ha expresado un rechazo válido y formal». De la Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial sobre las Personas en Huelga de Hambre (1991).

Protección de testigos

Últimamente nadie quiere hacer lo que venía haciendo ni permanecer en su sitio, cualquiera a quien preguntes preferiría estar en otra parte haciendo otra cosa, quizá incluso oculto tras una nueva identidad, como si participase en un programa de protección de testigos.

Esa manera de transitar me parece que es el más claro signo delator de cómo vivimos nuestro tiempo, en este presente que ya era extraño antes de que viniese a explicitarlo la pandemia. Con esta turba de incertidumbre que va adquiriendo, según el día y vete a saber qué designios, distintos tonos y niveles de gravedad.

A mi todo esto me recuerda a un cierto personaje muy secundario de la película ‘Amanece, que no es poco’ (1989), cuya única misión es -las dos o tres veces que aparece- abordar a alguien que se le cruza e implorarle «te cambio mi papel». Y, quién no accedería, si ambos hubiesen de hallar con ello el sosiego y el confort anhelados.

Guerra de sed

En Cochabamba (Bolivia) se dispararon en 2000 un 35% las tarifas de agua potable, un servicio del que la ciudad carecía desde hacía años. Se cobraba 20 dólares al mes a familias con ingresos de 100 dólares. Este abuso se debió a la privatización del abastecimiento, que recayó sobre una empresa participada, entre otras, por las multinacionales Bechtel (27,5%) y Abengoa (25%), esta última española.

A consecuencia de ello, hubo fuertes disturbios, se cortaron con barricadas las carreteras de medio país y se declaró la ley marcial. En los choques murieron cuatro personas y resultaron heridos cientos de manifestantes. Finalmente, el Gobierno rescindió el contrato, y, aunque Bechtel interpuso una demanda la retiró en 2006 debido a presiones internacionales. Así acabó un abuso contra la población que se recuerda como Guerra del Agua.

Insostenibilidad

¿Sabes lo que no es sostenible ni tiene pies ni cabeza? Pues, que cada vez más todo lo que consumimos esté fabricado en Asia y tengan que traerlo aquí en barcos, que cada vez vuelen más aviones y naveguen más cruceros porque todo el mundo quiere viajar todo el tiempo, que mucha gente quiera comer carne en las tres comidas del día, que cada vez más todo lo que consumimos esté hiperempaquetado; aunque sea en papel, que eso también son bosques que se talan.

Y también, que por muchas bicis y patines raros que veas por la calle siga estando todo lleno de coches, que se estén vaciando las zonas rurales de la península y la población se concentre en Madrid, Barcelona, Mallorca y País Vasco (por este orden), que la gente tenga que irse a vivir cada vez más lejos de su trabajo porque en la ciudad la vivienda es impagable, que las previsiones sean que en 2050 seamos 10.000 millones de seres humanos… O sea, todo lo que hacemos.

Amos absolutos de la noche

En una sola noche The Warriors tuvieron que enfrentarse, además de a la policía, a las bandas de los Toros Locos, los Huérfanos y los Furias del Beisbol; así como a las Lizzies en su propio cuartel general y a los Punks… Y, cuando consiguieron llegar a Coney Island después de huir por las barriadas más olvidadas de Nueva York con todo el mundo pisándoles los talones, allí les esperaban los cabrones de los Rogues.

‘The Warriors: Los amos de la noche’ (1979), una película de culto que no pierde fuerza con el correr de los años. No dejes de verla.

Disrupción en la boca

En los últimos años he escuchado muchas veces que todo es y tiene que ser ‘disruptivo’, aunque admito que la pandemia ha amortiguado un poco la tendencia. A mi la palabreja de marras no me choca porque un grupo norteamericano de hardcore de los ’80 que me gusta mucho se llama precisamente Disrupt. Me extraña oírla tantas veces en el ámbito económico y empresarial, y me pregunto por qué y para qué.

El diccionario nos ilustra aclarando que ‘disrupción’ significa: rotura o interrupción brusca. Y, hasta ahí, parece que el término se está empleando correctamente, porque quien lo usa -casi otorgándole propiedades mágicas, como si fuese un abracadabra- se refiere claramente a que hay que romper con algo. Pero, ¿romper con qué?

Pues, parece que con el pasado. El viejo estilo ya no vale, ahora todo tiene que ser nuevo y hay que empezar de cero. Porque se ve que los de antes no tenían ni idea, eran demasiado ignorantes. Total, sólo acumulaban a lo sumo 8.000 años de conocimientos y civilización a sus espaldas, mientras que nosotros tenemos internet y las inteligencias artificiales. Muy pretencioso todo, ¿no te parece?

Pero, aún así… Tal vez no sonaría mal el invento, si no fuese porque a lo que al final se refieren es a ganar clientes y dinero, y a que esa disrupción es (para ellos) la única manera de garantizarse la competitividad y la prosperidad (para ellos). Incluso la propia existencia, han llegado a decir. Es decir, le dicen a quien les quiera escuchar: «o entras en esa dinámica, o mueres».

Puestos a romper con el pasado, ¿no podríamos acabar con eso también? Puestos a ser disruptivos, ¿no podríamos eliminar la explotación y los bancos?, los beneficios desorbitados y los salarios de miseria. Es más, ¿no podríamos transformar la economía y la sociedad de arriba abajo en algo que realmente nos guste?, en un mundo que sea más justo y donde todo el mundo tenga oportunidades. ¿Por qué deberíamos conformarnos con menos?

Esto de la disrupción me parece que es una de esas cosas que se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Creo que la mayoría de los que la invocan no hacen más que repetir como papagayos algo que han oído por ahí de labios de algún ‘enterao’ americano, y no saben muy bien lo que pasará, pero tienen claro que quieren participar de ello. Porque huelen beneficios. Y, eso sí que no cambia.

La cruzada errática

En 1202 comenzó la Cuarta Cruzada con el objetivo de conquistar Tierra Santa (Jerusalén), como siempre. Pero, como no tenían suficiente dinero para pagar a la flota veneciana el viaje por el Mediterráneo, los cruzados tuvieron que atacar por encargo otra ciudad que no tenía nada que ver; esto les valió la excomunión del Papa.

Luego les salió otro asunto parecido en Constantinopla, que les ofreció otro tipo, y allí se fueron, no sin cometer algunos robos por el camino. Sitiaron la capital del Imperio Bizantino y abrieron una brecha en la muralla. La cosa pintaba mal para el emperador, que desapareció en compañía de su «hija preferida» y de una bolsa de piedras preciosas.

Entonces, sacaron a su padre de presidio y volvieron a coronarle. Y para no perder algo más que la cabeza, requisó objetos religiosos de plata y pagó con ellos a los venecianos el traslado de los cruzados en barco, pero no le llegaba y se sacó de la manga un montón de impuestos para la plebe.

Hubo bastante violencia, volvieron a cambiar de rey y al que habían puesto lo estrangularon en una mazmorra. Entre una cosa y otra, a los cruzados se les acabó la paciencia y en 1204 atacaron otra vez la ciudad. Y, aunque al principio fueron rechazados, en la segunda acometida abrieron brecha y los bizantinos se rindieron.

Los saqueos duraron una semana y afectaron también a las iglesias cristianas. Cometieron un montón de tropelías y atrocidades, se les fue un montón la cabeza. Y, al final, hubo que movilizar de improviso una especie de policía militar que tenían para poner orden. Total, que se repartieron el botín, pusieron a alguien en el trono y se largaron.

Y, de lo de conquistar Tierra Santa, ¿qué? Pues, con la tontería se les pasó. Pero todos esos sucesos contribuyeron de forma definitiva a la caída el Imperio Bizantino y la Historia cambió para siempre.

Todo esto te cuento por si alguna vez tienes la sensación de que hoy en día pasan cosas muy raras y muy chungas que antes no pasaban.

¿A quién pertenecemos?

En 1972, en una vía de tren cerca de Terrasa, aparecieron los cuerpos decapitados de dos vecinos de la zona, se quitaron la vida al paso de un convoy. En el bolsillo de uno de ellos una nota de suicidio declaraba: “los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”.

A principios de 1993 se produjo la desaparición en Nueva Orleans de la hija mayor de los cantantes Al Bano y Romina Power. Un guardia jurado declaró después que vio lanzarse al río a una mujer que podría ser ella, y que en el último momento gritó la frase: “pertenezco al agua”. Nunca apareció, pero su padre da crédito a esa versión. ¿A quién perteneces tú?