No todo está inventado

Si hay una frase que me enerva escuchar en cualquier contexto es “todo está inventado”, incluso en sus distintas versiones: “no vamos a inventar ahora la rueda…”. Realmente me indigna porque en realidad nos sorprendemos cada día con las nuevas cosas que surgen, y que alguien ha concebido. Es cierto que a veces son relecturas de inventos que ya existían, pero siempre dan lugar a algo distinto y mejor.

Yo prefiero pensar que nuestra imaginación no tiene límites, y también que ahora no podemos anticipar qué es lo próximo que vendrá. Y creo que esa es la gracia de vivir. Imaginar nunca es absurdo ni está de más.

Ciencia bárbara

«Aunque parezca increíble, el programa de psicocirugía de Moniz se basaba en una única observación en un único chimpancé en una única situación…». John P. J. Pinel, especialista canadiense en enfermedades mentales que propugnaba la humanización del trato que se daba a los pacientes psiquiátricos.

Entre 45.000 y 50.000 enfermos fueron lobotomizados, a veces con un picahielos y un mazo de goma. Un 6% de ellos murió durante la operación, otros desarrollaron síntomas adversos. Esta cirugía se abandonó a partir de los años ’50, con la llegada de los antipsicóticos.

El psiquiatra que la inventó, Antonio Egas Moniz, recibió el Premio Nobel en 1949. La lobotomía es considerada ahora una práctica bárbara; aunque está prohibida en varios países, en España aún es legal.

Capacidad de discernir

No hay nada malo en que veas caras en las nubes o formas en los objetos y superficies, en que disfrutes con ello y estimules tu imaginación. De hecho, no se me ocurre un mejor pasatiempo. Pero, ten presente que en realidad no hay nada extraño ahí, que es solo tu mente, que anda jugando.

Más aún, comprende que ese fenómeno es conocido y se llama ‘pareidolia’. Si lo tienes todo claro podrás disfrutar dos veces, una de la fantasía y otra del conocimiento. Y, además, no te podrán engañar fácilmente. Porque, lo que sí se escucha mucho estos días son cantos de sirena…

Posicionamiento anticonspiranoico

No, no voy a ver ningún video o leer ningún mensaje conspiranoico sobre ningún tema que pueda surgir. Ni ahora ni nunca.

No, no soy una persona cerrada que no quiere escuchar opiniones diversas acerca de los más distintos temas. Solo me pongo a salvo de desinformaciones que considero nocivas.

No, no creo ser una persona intolerante. De hecho, considero que se abusa de mi tolerancia.

No, no voy a reírme de lo que otras personas piensen solo porque sea distinto a mi criterio.

No, no me siento superior a nadie en ningún sentido, solo pienso de un modo distinto. Y pienso que tengo derecho a ello.

No, no voy a perder mi tiempo intentando disuadir a nadie que quiera creer determinadas teorías, por muy absurdas que me parezcan. Al final, cada cual escoge lo que está dispuesto a creer.

No, no me gustan quienes crean y difunden esas ideas conspiranoicas y generan esas corrientes de opinión. Y no, no considero que lo hagan con buena voluntad.

No, no me merecen ningún respeto esas personas y considero que se debería perseguir legalmente esa clase de acciones, porque entrañan un peligro social tangible. Y porque pueden ser una forma de hacer política deleznable.

No, no doy por bueno todo lo que diga el Estado y la ciencia oficial y sus instituciones. Pueden equivocarse o mentir por distintas razones, pero eso no justifica a los conspiranoicos.

Estoy a favor de mantener una actitud crítica, analítica y de alerta ante todo. Y apuesto por el sentido común, si es que eso significa todavía algo.

Pienso que las teorías conspiranoicas son la verdadera conspiración.

Mi victoria entera

Mi paz mi libertad
o tengo eso o no tengo nada
soy la fiera que nadie aguanta
la fiera que nunca se espanta
la que silenciosa acecha
la que a la sombra aguarda.

Vivo para ganar siempre
gano necesariamente
¿Quién lo entiende?
Sigo para hincar el diente
a la presa durmiente
¿Dónde se esconde
antes de caer la noche?

El piloto ha muerto

Toma un piscolabis en el centro del acelerador de partículas, no se te vaya a ocurrir invitar a una follamiga, no funcionará. Ponte un gorrito de aluminio, pero que no te apriete la sien. Nadie impedirá que te pierdas en el sumidero cósmico de la anomalía de Nueva Guinea, siente un tsunami de alegría. ¡Pateado por la vida!

Tú sigue volando impávido en un delirio febril -como si estuvieses a 41ºC-, no tienes motor ni alas, y el piloto sabes que está muerto. Luego, ¿quien te aterrizará?

El enigma de este mundo

Esa cosa que no tiene nombre ni forma definida, ¡y las tiene todas!; que viene de una civilización pero se comporta de forma salvaje y primaria, que es capaz de lo que sea con tal de sobrevivir, que salta de cuerpo en cuerpo contaminando, deformando y desnaturalizando. Esa cosa que desata entre los humanos un nivel de paranoia nunca antes visto… Esa cosa es un monstruo.

Y, como no podía ser de otro modo, tan mutante creación fue llevada al cine con distintos nombres en varias ocasiones: 1951, 1982 y 2011. El máximo horror es no comprender a la criatura, y eso que su programación es simple, como la nuestra: mantente vivo y multiplícate todo lo que puedas. En 2022 ya somos más de 7.900 millones de seres humanos. Tantos, ¿para qué? También somos monstruos.

El cine según África

Los más conocidos son los de Ghana, pero en realidad hay varios otros países donde se hacía lo mismo. En la década de los años 80 en muchas zonas de África no había tele y existían pocos videoclubs, además, muy poca gente tenía video. Esto forzó una distribución clandestina de películas extranjeras, que llegaban con cuentagotas.

De algún modo, se fue montando una subcultura que dio lugar a una expresión artística. Se reinterpretaban los carteles originales de las películas y se hacían versiones al ‘estilo africano’, ni más ni menos. Aunque agregándoles rasgos nuevos, mezclando conceptos occidentales que no tenían nada que ver entre sí, y aportando al resultado una gran sordidez y una clara tendencia a la violencia y al gore.

Hay miles de estos ellos hechos por artistas desconocidos en su época que ahora se están revalorizando. Son joyas inesperadas que descubrir, muy lejos de los políticamente incorrecto, y a veces versiones muy libres respecto al film original, pero son increíbles. Mi conclusión es que con semejantes carteles, que surgiendo de una necesidad puramente comercial derivaron en ser una relectura en clave artística en sí misma, a veces la película debia decepcionar al público cuando se veía después.

Nota.- Para esta ocasión he escogido la versión africana de los carteles de cuatro películas que son clásicos del cine español: ‘La ciudad no es para mi’ (1966), ‘Los santos inocentes’ (1984), ‘Sor Citroën’ (1962) y ‘Viridiana’ (1961), pero hay grandes ejemplos de afiches del arte cinematográfico internacional.

Todo es zozobra

Con mis propias normas
para luchar me entreno
yendo a por todas
en el más vil duelo
que no respeta formas
y que ganar no puedo.

La vida lo llaman
tú llámalo como quieras
mientras miras no juegas
colócate las cartas
miente cuanto puedas
pero no te sorprendas.

En un momento una bala
sale de una ruleta rusa
estrepitosa te busca
confundida con una musa
vuelve y vuelve la rueda
que gira la loca Fortuna.

Cuál es el premio
cada día me preguntas
mantener la apuesta
esa es mi respuesta
sin puntos en sus caras
de nuevo el dado vuela.

La casilla donde has caído
te lleva al foso o a la cima
tendrás perdón o castigo
desigual es el recorrido
la suerte te fue esquiva
y ha sellado tu destino.

No puedes ganar
pero vuelves a tirar
te maldice la muerte
retaguardia expuesta
te ríes muy fuerte
pacta un fin con ella.

Qué más esperas
breve es la senda
recórrela entera.
Si has disfrutado
si te has emocionado
ha merecido la pena.

Diario de una abducción

Dicen que ‘populismo’ es cuando le cuentas a la gente lo que quiere escuchar para conseguir que te voten y, cuando ganas, aplicas la otra agenda, la que tenías guardada bajo la mesa. O bien, simplemente improvisas sobre la marcha, y ya está.

Y luego está la política seria, la que le dice al pueblo lo que hay, actúa de forma valiente y decidida buscando soluciones realistas para los problemas de nuestra sociedad. Y, por supuesto, es honesta e incorruptible… Aunque poner las palabras «política», «honesta» e «incorruptible» en la misma frase es muy temerario. Por otra parte, todo en este párrafo es pura ciencia ficción.

Al final, pienso que la realidad es una mezcla de todo: sueños inalcanzables, ideales sobre organización de la sociedad que no son viables, viejas tradiciones que se van y nuevas costumbres que no cuajan, lastre administrativo y la impredecible naturaleza humana, en la que la codicia y la estupidez resplandecen con luz propia.

No podemos vivir sin estar en todo momento abducidos por alguien que, con nuestro permiso o sin él -que eso siempre es un vulgar formalismo– determina nuestro presente y condiciona nuestro futuro. El pasado, al que llamamos Historia, es una mentira de patas cortas que se moldea una y otra vez para que creamos que nunca estuvimos tan bien como ahora. Después de todo.