Sin garras y sin fauces

Es la vida un camino angosto y tortuosoque recorro entre esperanzas y promesas.Lucho con vehemencia y esa eleganciaque rezuman todas las causas perdidas. No hay meta visible al final del recorridopero sí recodos con todo lujo de peligros.Lucho con vehemencia y gran ignoranciay me ahorro ver qué cerca estoy de caer. Cada paso es eternoSigue leyendo «Sin garras y sin fauces»

Silencio aparente

Nosotros, los desesperados, los hombrecillos que ya nada tenemos qué ofrecer, habitamos los rincones que nos dejan las almas de los demás, las que nos hieren cuando nos miran a los ojos, las que ríen dichosas ante nuestra insignificancia. Somos oscuros, fáciles de pisar por la fortuna. Los desesperados tenemos anhelos inconfesables que nutren losSigue leyendo «Silencio aparente»

Aguas calmas

Por qué se calman las aguas.El gris torbellino recorre profundidadescon nombre de mal insidiosonarrando un sabor lejano a salobre angustia. Por qué se calman las aguas.Sufrir no es pronunciar un nombre, es acallar el instinto.En mi mente han cabido infinitas tempestades litúrgicasdonde no supe resguardar mi secuela íntima. La rabia que me invade no meSigue leyendo «Aguas calmas»

Sin garras y sin fauces

Es la vida un camino angosto y tortuosoque recorro entre esperanzas y  promesas.Lucho con vehemencia y esa eleganciaque rezuman todas las causas perdidas. No hay meta visible  al final del  recorrido, pero sí recodos con todo lujo de  peligros.Lucho con vehemencia y gran ignoranciay me ahorro ver qué cerca estoy de caer. Cada paso es eterno porSigue leyendo «Sin garras y sin fauces»

Nuestras mentes veladas

La suciedad anida en todos los rincones más o menos discretos que podamos prever, y sabemos que se iluminan partes misteriosas del cerebro ante los estímulos más absurdos. Es una incontinencia que impide pensar, es un velo de niebla que nunca se aparta para dejarnos ver a través de cuanto oculta, lo que suponemos queSigue leyendo «Nuestras mentes veladas»