Lo que aprendí sobre la lealtad

Honor, gratitud, confianza, sacrificio, fidelidad… son los ingredientes de un concepto más difícil de explicar que de entender. Siempre existe en relación a algo o a alguien, y también puede ser propia. La devoción, las convicciones, lo irrenunciable, siempre tienen algo que ver con ella. Pero, ¿qué es en sí misma?

No es un sentimiento pero se deja sentir. No es amor, pero sin él no cristaliza. Es un valor, eso sin duda, y también una virtud. No nos la pueden arrebatar, pero no nos pertenece. Puede ser inquebrantable, pero podemos fallar y traicionar. Y, si la perdemos nos sentimos vacíos. Ante ese peligro, mejor elegir bien. Así que, tómate un tiempo para pensar qué o quién merece tu lealtad, y cuando lo sepas no lo abandones jamás.

Terra incognita

Antiguamente, los cartógrafos no tenían todos los datos para hacer los mapas, por eso señalaban algunas zonas como ‘terra incognita’, o bien, se inspiraban en mitos y leyendas y ponían que había dragones o serpientes marinas.

Los mapas de hoy son mucho más detallados, pero, ¿acaso sabemos todo sobre nuestro mundo? No. Y, ¿cuáles son ahora nuestros fantasmas?: ancient astronauts, reptilianos, HAARP, chemtrails, hombres de negro, agencias secretas gubernamentales, MK Ultra, illuminati, chupacabras… Nuestra mitología no hace más que crecer y enriquecerse.

Pícnic extraterrestre

Si hay una película verdaderamente enigmática y sobrecogedora esa es ‘Stalker’ (1979), del maestro Andrei Tarkovsky. Empieza en un bucólico tono sepia y solo cobra un color sobrecogedor cuando los personajes entran en ‘La Zona’, donde un día se estrelló una nave espacial de otro mundo.

Solo los stalkers pueden entrar allí y guiar a otros entre inconcebibles trampas mortales, ejércitos enteros han sucumbido antes de lograr permanecer en La Zona, donde se encuentra un lugar en el que se puede regenerar el alma, un moderno Finisterre. Inténtalo y perderás la cabeza o sanarás.